NUESTRA IGLESIA PUEDE SER TU HOGAR

Nuestra Creencias

A fin de que mantengamos nuestra herencia dada por Dios, la fe una vez dada a los santos, especialmente la doctrina y experiencia de la entera santificación como segunda obra de gracia, y también para que cooperemos eficazmente con otras ramas de la iglesia de Jesucristo en expandir el reino de Dios, nosotros los ministros y los miembros laicos de la Iglesia del Nazareno, en conformidad con los principios de la legislación constitucional establecida entre nosotros, por la presente ordenamos, adoptamos y publicamos como ley fundamental o Constitución de la Iglesia del Nazareno, los Artículos de Fe:

I. El Dios Trino: Creemos en un solo Dios eternamente existente e infinito, Soberano del Universo; que solo El es Dios, Creador y administrador, santo en naturaleza, atributos y propósito; que El, como Dios, es trino en su ser esencial, revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

II. Jesucristo: Creemos en Jesucristo, la Segunda Persona de la Divina Trinidad; que El eternalmente es uno con el Padre; que se encarnó por obra del Espíritu Santo y que nació de la virgen María, de manera que dos naturalezas enteras y perfectas, es decir, la deidad y la humanidad, fueron unidas en una Persona, verdadero Dios y verdadero hombre, el Dios-hombre. Creemos que Jesucristo murió por nuestros pecados y que verdaderamente se levantó de entre los muertos y tomó otra vez su cuerpo, junto con todo lo perteneciente a la perfección de la naturaleza humana, con lo cual El ascendió al cielo y esta allí intercediendo por nosotros.

III. El Espíritu Santo: Creemos en el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Divina Trinidad, que El está siempre presente y eficazmente activo en la Iglesia de Cristo y juntamente con ella, convenciendo al mundo de pecado, regenerando a los que se arrepienten y creen, santificando a los creyentes y guiando a toda verdad la cual está en Jesucristo.

IV. Las Sagradas Escrituras: Creemos en la inspiración plenaria de las Sagradas Escrituras, por las cuales entendemos los 66 libros del Antiguo y Nuevo Testamentos dados por inspiración divina, revelando infaliblemente la voluntad de Dios respecto a nosotros en todo lo necesario para nuestra salvación, de manera que no se debe imponer como Artículo de Fe ninguna enseñanza que no esté en ellas.

V. El Pecado, Original y Personal: Creemos que el pecado entró en el mundo por la desobediencia de nuestros primeros padres, y la muerte por el pecado. Creemos que el pecado es de dos clases; pecado original o depravación y pecado actual o personal. Creemos que el pecado original, o depravación, es aquella corrupcion de la naturaleza de toda la descendencia de Adán, razón por la cual todo ser humano está muy apartado de la justicia original, o estado de pureza, de nuestros primeros padres al tiempo de su creación, es adverso a Dios, no tiene vida espiritual, está inclinado al mal y esto de continuo. Además, creemos que el pecado original continúa existiendo en la nueva vida del regenerado hasta (ser desarraigado) que el corazón es totalmente limpiado por el bautismo dl Espíritu Santo. Creemos que el pecado original difiere del pecado actual, por cuanto constituye una propensión heredada al pecado actual de la que nadie es responsable, sino hasta que el remedio divinamente provisto haya sido menospreciado o rechazado. Creemos que el pecado actual o personal es la violación voluntaria de una ley conocida de Dios, cometida por una persona moralmente responsable. Por tanto, no debe ser confundido con fallas involuntarias o inevitables, debilidades, faltas, errores, fracasos u otras desviaciones de una norma de conducta perfecta, los cuales son residuos de la caída. Sin embargo, tales efectos inocentes no incluyen actitudes o respuestas contrarias al Espíritu de Cristo, las que pueden llamarse propiamente pecados del espíritu. Creemos que el pecado personal es primordial y esencialmente una violación de la ley del amor; y que en relación con Cristo, el pecado puede difinirse como incredulidad.

VI. La Expiación: Creemos que Jesucristo, por sus sufrimientos, por el derramamiento de su preciosa sangre, y y por su muerte (meritoria) en la cruz, hizo una expiación plena por todo el pecado de la humanidad, y que esta expiación es la única base de la salvación y que es suficiente para todo individuo de la raza de Adán. La expiación es misericordiosamente eficaz para la salvación de los irresponsables y para los niños en su inocencia, pero para los que llegan a la edad de responsabilidad, es eficaz para su salvación solamente cuando se arrepienten y creen.

VII. El Libre Albedrío: Creemos que la creación de la raza humana a la imagen de Dios, incluyo la capacidad de escoger entre el bien y el mal y que, por tanto, los seres humanos fueron hechos moralmente responsables; que por medio de la caída de Adán llegaron a ser depravados, de tal modo que ahora no pueden, por sus propias fuerzas naturales y obras, tornar y prepararse para la fe y para invocar a Dios. Pero también creemos que la gracia de Dios, por medio de Jesucristo, se concede gratuitamente a todas las personas, capacitando, a todos los que quieran, para tornal del pecado a la justicia, para creer en Jesucristo y recibir perdón y limpieza del pecado, y para seguir las buenas obras agradables y aceptadas a la vista de El. Creemos que toda persona, aunque posea la experiencia de la regeneración y de la entera santificacion, puede caer de la gracia y apostatar y, a menos que se arrepienta de sus pecados, se perderá eternalmente y sin esperanza.

VIII. El Arrepentimiento: Creemos que el arrepentimiento, que es un cambio sincero y completo de la mente respecto al pecado, con el reconocimiento de culpa personal y la separación voluntaria del pecadp, se exije de todos que por acción o propósito, han llegado a ser pecadores contra Dios. El Espíritu de Dios da a todos los que quieran arrepentirse la ayuda benigna de la contrición de corazón y la esperanza de misericordia, para que puedan creer a fin de recibir perdón y vida espiritual.

IX. La Justificacion y la Regeneración: Creemos que la justifaicación es aquel acto benigno y justicia de Dios, por el cual El concede pleno perdón de toda culpa, la remisión completa de la pena por los pecados cometidos y la aceptación como justos de los que creen en Jesucristo y lo reciben como Salvador y Señor. Creemos que la regeneración, o nuevo nacimiento, es aquella obra misericirdiosa de Dios, por la cual la naturaleza moral del creyente arrepentido es vivificada espiritualmente y recibe una vida distintivamente espiritual, capaz de experimentar fe, amor y obediencia.

X. La Entera Santificación: Creemos que la entera santificación es aquel acto de Dios, subsecuente a la regeneración, por el cual los creyentes son hechos libres del pecado original, o depravación, y son llevados a un estado de entera devoción a Dios y a la santa obediencia de amor hecho perfecto. Es efectuada por el bautismo con el Espíritu Santo y encierra en una sola experiencia la limpieza del corazón de pecado, y la presencia permanente del Espíritu Santo, dando al creyente el poder necesario para la vida y servicio. La entera santificación es provista por la sangre de Jesús, es efectuada instantáneamente por fe,y es precedida por la entera consagración; y el Espíritu Santo da testimonio de esta obra y estado de gracia.

XI. La Iglesia: Creemos en la iglesia, la comunidad que confiesa a Jesucristo como Señor, el pueblo del pacto de Dios renovado en Cristo, el Cuerpo de Cristo llamado a ser uno por el Espíritu Santo mediante la palabra. Dios llama a la iglesia a expresar su vida en la unidad y comunión del Espíritu; en adoración por medio del la predicación de la Palabra, en la observanca de los sacramentos y al ministrar en su nombre; por obediencia a Cristo y la responsabilidad mutua. La misión de la iglesia en el mundo es continuar la obra redentora de Cristo con el poder del Espíritu, mediante una vida santa, la evangelización, el discipulado y el servicio.

XII. El Bautismo: Creemos que el bautismo cristiano, ordenado por nuestro Señor, es un sacramento que significa la aceptación de los beneficios de la expiación de Jesucristo, que debe administrarse a los creyentes, y que declara su fe en Jesucristo como su Salvador, y su pleno propósito de obediencia en santidad y justicia. Siendo el bautismo un símbolo del nuevo pacto, el bautismo puede ser administrado por aspersión, afusión o inmersión.

XIII. La Santa Cena: Creemos que la santa Cena Conmemorativa y de Comunión instituida por nuestro Señor y Salvador Jesucristo, es esencialmente un sacramento del Nuevo Testamento, que declara su muerte expiatoria, por cuyos méritos los creyentes tienen vida y salvación, y la promesa de todas las bendiciones espirituales en Cristo.Siendo la fiesta de comunión, solo aquellos que tienen fe en Cristo y amor para los santos, deben ser llamados a participar en ella.

XIV. La Sanidad Divina: Creemos en la doctrina bíblica de la sanidad divina e instamos a nuestra feligresia a buscar oportunidad para hacer oración de fe para la sanidad de los enfermos. Creemos también que Dios sana a través de las agencias de la ciencia médica.

XV. La Segunda Venida de Cristo: Creemos que el Señor Jesucristo vendrá otra vez; que los que vivamos en el momento de su venida, no precederemos a los que durmieron en Cristo Jesús; más si hemos permanecido en El, seremos arrebatados con los santos resucitados para reunirnos con el Señor en el aire, y estaremos siempre con El.

XVI. La resurreccion, el Juicio y el Destino: Creemos en la resurrección de los muertos, que los cuerpos tanto de los justos como de los injustos serán resucitados y unidos con sus espíritus –“los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. Creemos en el juicio futuro en el cual toda persona comparecerá ante Dios para ser juzgada sus hechos en esta vida. Creemos que a los son salvos por creer en Jesucristo nuestro Señor y le siguen en obediencia, se les asegurará la vida gloriosa y eterna; y que los que permanezcan impenitentes hasta el fin, sufrirán eternamente en el infierno. (Todas la bases bíblicas están mostrada en el Manual de la Iglesia del Nazareno).

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